El caso de las chuches de Manolito y el déficit de Papá; La gran coartada del céntimo sanitario(y otros).(1)

Miguel Rojas y Saitam, los detectives de "La terapia" se enfrentan a un nuevo caso: El céntimo sanitaro. Nuestros sabuesos de andar por casa, avezados abridores de matrioshkas sin fin, demostrarán una vez más, que nada es lo que parece.

Las chuches Manolito y el déficit de papá: la gran excusa

 

El tema candente del céntimo sanitario tiene como telón de fondo y pretexto, el déficit de la sanidad; la educación, una emergencia nacional…; justificado a su vez por el  déficit del Estado . Una matrioshka a la inversa en la  que la última muñeca, con la que  nadie quiere bailar , es  la más grande y se llama Deuda.

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El déficit como  diferencia negativa entre ingresos y gastos, parece pedir a voces la solución más sencilla: Aumentar los ingresos vía impuestos. Todo sería  maravilloso, si no fuera porque hay muchos  más déficits demandando ingresos para si. Y lo que parece la solución de unos, es  la desgracia y el crujir de dientes  de los otros.

De este modo sucede que cuando el déficit del Estado baja(vamos bien dice el Estado) y aumenta el   paro (que mal vamos, decimos nosotros). Como los otros deficits no importan(al estado), o eso nos dicen, unos han salido de la recesión y los otros siguen en la porca miseria.

Hasta que alguien se da cuenta de que la adoración de Nuestra Señora del Tanto por Ciento, no nos sirve a todos; en realidad a ninguno.

Los hechos recientes corroboran que sea cual sea la solución que se de al cobro indebido del céntimo sanitario; aunque los contribuyentes recuperen lo pagado, las CCAA no estarán mejor, el déficit aumentará y la deuda también.

Si para una Comunidad Autónoma la solución, al menos momentánea, es tener más ingresos, y arreglar su déficit “como sea”; no es menos cierto que para las empresas, los consumidores y el resto de la economía, un aumento de “su” déficit supone todo lo contrario. El déficit en sentido amplio perjudica a todos y no beneficia a nadie; pero mientras sigamos bailando al son del cada uno a lo suyo, el problema continuará sin resolverse.

He aquí el dilema: Si subimos impuestos se generarán más gastos y más déficit en los demás.  Si los bajamos la balanza se inclinará para el otro lado, mi déficit se arreglará un poco, pero no tendremos ingresos suficientes para reducir el déficit de los otros, ni atender las necesidades sociales. A los dos días todos estaremos un poco peor.

La situación por si sola demuestra que en este caso, y otros muchos, subir o bajar impuestos no reducirá el déficit y sin ningún género de duda aumentará la deuda.

Para resolver cualquier problema es indispensable plantearlo correctamente y mucho me temo que en el caso del déficit hemos venido cometiendo un enorme error de base, avalado por la ortodoxia económica y la dependencia exterior. Baste observar que unos años atrás, cuando no teníamos que rendir cuentas ni nos ponían deberes, por mala que fuera la situación, nadie hablaba de déficit.  No pasábamos del “Qué mal es está todo” y el indicador más popular de recuperación económica,  no era la EPA ,sino los reposacabezas nuevos, el rectificado de culata que le habíamos hecho al 850, o las gambas al ajillo de último fin de semana.

―Por dos mil pesetas comimos los cuatro, ¡café  copa  y  puro!

 

Volvamos al problema: ¿Es el déficit realmente, la verdadera preocupación nacional?.

¿Reducir el déficit soluciona algo?

En ambos casos la respuesta es NO.

Nadie va por la calle lamentándose del 3,9% o el 8,6%, sino de que no tiene trabajo, o de dónde va a sacar el dinero que necesita para comprar o pagar.

Reducir el déficit no garantiza ni mucho menos, más empleo.

Podemos aumentar los ingresos, reducir los gastos y tener al fin unos números bonitos o hasta superávit, pero será a costa de diez millones de parados, menos PIB, más morosidad, y un montón de necesidades sociales sin cubrir.

Si aplicamos aquí, el ojo por ojo, terminaremos ciegos y desdentados (todos).

Cualquier detective de poca monta al que preguntemos, nos dirá que esta línea de investigación no conduce a ninguna parte: el déficit tiene la coartada perfecta.  El déficit no es el asesino, sino una víctima mas..

Si al papá de Manolito le bajan el sueldo y toma la sabia decisión de aplicar el céntimo sanitario a las pagas de sus hijos en breve se percatará de que:

  • La medida perjudica a todos, porque sigue ganando lo mismo pero tendrá más gastos y una familia más deprimida y cabreada
  • Manolito y sus hermanos, comerán menos chuches o sablearán a sus amigos y empezarán a comprarle  fiado, al señor del carrito. Lo que faltaba: otro más con déficit.
  • El señor del carrito, vende menos o no cobra, por lo que a su vez comprará menos y pagará peor al almacén, al súper, al banco…
  • El almacén y el súper, venderán menos y pagarán peor,  a la fábrica donde quizá trabaje el padre de Manolito.
  • Con este panorama ¿cómo vamos a subirle el sueldo García? dirá el jefe de personal de la fábrica de chuches.
  • Entonces la Comunidad Autónoma y el Estado que tienen déficit en la sanidad, deciden aplicar el céntimo sanitario a las chuches…
  • Y aunque momentáneamente les parezca que asunto arreglado,  lo cierto es que muchas fábricas de chuches y carritos cerrarán; habrá miles de finiquitos y subsidios; millones de niños que no podrán comprar chuches(ni juguetes ni petisuisses) y nadie absolutamente nadie estará mejor, sino peor.

 

He aqui el caso  que grosso modo presentaron Manolito y su Papá en la agencia de Detectives "Saitam & Rojas.

Aquella habría sido  una maravillosa mañana de otoño, si no fuera por que eran las cuatro de  la tarde y estábamos en verano (Les Luthiers)

 

Estas invintad@ a seguir la investigación con  nosotros. te vas a enterar de lo que es bueno.

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2 comentarios

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Lopez Amaro José Alberto26 d octubre d 2013 a las 14:18 (UTC)
Muchas gracias por tu comentario, Basilio. El caso no ha hecho más que empezar, y si te fijas, el indicador, en este caso un % de déficit, es el resultado de lo que lo produjo, que hasta ahora no sale en la foto ni en la escena del crimen.. Si el marcador de un campo de futbol muestra 0-1 podemos hacer muchas cosas: subir el precio de las entradas, o pedir al equipo local que juegue mejor. Nada lo que le hagamos al marcador, desde quitarlo, ponerlo manual o luminoso, variará el resultado. Y la cuestion es ¿ganaremos el partido regodeandonos en el marcador, o con un mejor plateamiento del juego?.
basilio gonzalez basiliogg@gmail.com26 d octubre d 2013 a las 11:39 (UTC)
En lineas generales, no estoy de acuerdo con el artículo. Cualquier indicador prcura alertarnos de algo, no es inútil. Otra cosa es la interpretación de su resultado, que puede ser discutible. Incluso puede no ser acertada la definición del indicador y por supuesto la conclusión de sus vaores.

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