Infinito

Cierto es que lo desconocido nos perturba, pero a veces ejerce una atracción indómita que seduce; el infinito ha sido protagonista de esas sensaciones durante mucho tiempo.

Y es que poco nos dice la definición ¿o no? (Que no tiene ni puede tener fin ni término), porque tantas cosas pueden tornarse infinitas luego de un rato:

  • ¿Cuál es el número más grande que sabes? (Yo sé uno más grande que el tuyo)
  • Considera caminar por una O y me avisas cuando hayas llegado a un extremo de ella. (Si es que lo encuentras)
  • Divide 1 entre 3 con todas sus partes decimales. (no te canses)
  • Toma un segmento, por ejemplo el intervalo [0,1], luego una mitad del segmento, luego una mitad de esa mitad del segmento y así hasta que "no te quede segmento alguno". (Muy chiquito cuenta todavía como segmento)

Cuando vemos, escuchamos o pensamos en el infinito, seguramente a más de uno nos viene la idea de algo excesivamente muchísimo muy grande. Sin embargo ¿qué tan grande puede ser la O por la que caminamos? ¿o dividir la unidad en tres partes iguales? Pero cumplen la definición. Nada de lo anterior puede decirse que cesa: un proceso, una sucesión, una operación.

Pero ¿qué es el infinito? ¿es un número? ¿es un símbolo? ¿Es un pretexto?

El infinito no es un número, porque todos los números expresan un valor "finito", por muy grandes que sean. A:¿cuántos números hay? B: Infinito. A:Bien, y si tomamos la mitad de esos números, ¿cuántos hay? B:¿Infinito sobre dos? A:¿Y eso cuánto es? B:¿infinito? A:Ok ¿y si a todos esos números agregamos uno más, cuántos son ahora? B:Infinito A:¿Pero no ya eran esa cantidad?... A los números los podemos operar (sumar, multiplicar), pero al infinito no, porque no es un número.

Al símbolo infinito (∞), como ocurre con la O, si le recorremos, tal vez no encontremos su principio ni su final, y vagaríamos en la inmensidad de su sencillez. Este símbolo, en efecto, representa cosas enormísimas, pero también cosas que no terminan, y lo hace de tal modo que en él mismo encontramos la noción del infinito.

A final de cuentas, el infinito nos ayuda a no perdernos en cuestiones innecesarias sobre la naturaleza de las cosas, sirve de aliciente, pues nos muestra que nunca lo alcanzaremos y nos enseña a ser humildes, porque incluso en las cosas que desapercibimos, vive el infinito.

Denunciar contenido

¿Tienes algo que decir? Este es tu momento.

Si quieres recibir notificaciones de todos los nuevos comentarios, debes acceder a Beevoz con tu usuario. Para ello debes estar registrado.
He leído y acepto el Aviso Legal, la Política de Confidencialidad, y la Política de Cookies de Universia