Deserción escolar por la violencia retrasa el desarrollo regional

En Centroamérica, hay unos 3,6 millones de niños y adolescentes con fracaso escolar, mientras en México más de un millón de alumnos que iniciaron el ciclo escolar 2012 no lo concluyeron.

SAN SALVADOR, El Salvador – La vorágine de la violencia que provocan las pandillas y el narcotráfico en México y Centroamérica está alejando a los niños y jóvenes de las escuelas.

Como consecuencia, quedan sin habilidades para incorporarse al mundo laboral, lo que impacta negativamente el desarrollo productivo de la región.

“En México, los niños y docentes abandonan las escuelas por temor, aprenden con miedo y se van”, dijo Jorge Sequeira, director regional de la oficina de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en una conferencia de prensa el 30 de enero. “En Centroamérica, las maras hacen pagar un impuesto para permitir el ingreso de los docentes y estudiantes a las escuelas, lo que ya es insostenible”.

Con menos niños y jóvenes en los centros escolares, las tasas de educación formal caen. En el futuro, esos ciudadanos poco preparados tienden a desempeñar trabajos con salarios que los mantienen en el umbral de la pobreza.

A largo plazo, el fenómeno contiene el avance económico de estos países, afectando negativamente el Producto Interno Bruto (PIB).

“[La deserción escolar producto de la violencia] genera menos recursos, menos empleo, menos desarrollo económico, afecta el PIB y profundiza la brecha, no sólo en el sector educativo; sino también en el social, porque un grupo de menores se está perdiendo potencialmente”, añadió Sequeira. “A la larga produce un impacto [negativo] en las políticas económicas de cualquier país”.

El abandono de los centros escolares ya tiene un costo en la actualidad.

Escolaridad

El Ejército de México patrulló las calles cerca de las escuelas en Acapulco el 26 de septiembre de 2012 después que los profesores realizaron una huelga tras recibir constantes amenazas de los narcotraficantes. (Pedro Pardo/AFP)

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El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) en México estimó que más de un millón de alumnos que iniciaron el ciclo escolar 2012 no lo concluyeron.

Para que ellos pudieran terminar su año académico, el gobierno mexicano invirtió en vano alrededor de US$1,047 millón. El presupuesto general de Educación el 2012 fue de US$30,394 millones.

El documento “Panorama Educativo México 2012” revela que en primaria, 104.366 estudiantes dejaron la escuela en un ciclo escolar; en secundaria, 345.376 adolescentes; y en el bachillerato, 645.705 jóvenes.

De cada 100 niños que iniciaron la primaria en 2012, 7 dejaron la escuela.

3,6 millones con fracaso escolar en Centroamérica

El estudio “Completar la Escuela en Centroamérica: los desafíos pendientes”, del Fondo de las Unidas para la Infancia (UNICEF), señala que en la región hay unos 3,6 millones de niños y adolescentes con fracaso escolar.

En el caso de El Salvador, existen 272.479 en la escuela primaria “en riesgo moderado de abandono” y 224.944 niñas y niños “en riesgo grave”.

Además, se cuentan 80.604 infantes en edad de asistir a la escuela primaria que no están en ese nivel, y 83.087 niñas y niños en edad de asistir a la secundaria básica que “no están ni en primaria ni en secundaria”.

De la población de cero a 18 años del país, 36% están en la escuela, según la última Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) realizada en el país el año pasado.

Además del efecto a largo plazo de una población con pocos años de educación formal, el costo de la violencia es alrededor del 8% del PIB de Centroamérica, según el estudio “Crimen y Violencia en Centroamérica, un desafío para el desarrollo” del Banco Mundial.

Los expertos defienden que los niños deben llegar y permanecer en las escuelas con seguridad por dos grandes motivos: el desarrollo del país y la prevención de la misma violencia que les azota, pues los centros educativos desempeñan un rol fundamental en la reducción de la criminalidad.

Gordon Jonathan Lewis, representante de UNICEF en El Salvador, dijo que es necesario impulsar políticas de prevención de la violencia entre niños y niñas de 0 a 18 años que comiencen y terminen con la educación, y no sólo dirigidas a sectores poblacionales vulnerables.

“El riesgo fundamental que lleva a un niño, a un adolescente a asociarse a una vida delincuencial en El Salvador está directamente asociado con el fenómeno de no estar en la escuela o de haber abandonado la escuela”, sentenció Lewis.

Rodrigo Serrano Berthet, coordinador del equipo de Seguridad Ciudadana y Desarrollo Social del Banco Mundial, subrayó en un video divulgado por la institución que ya violencia también afecta el bienestar de las comunidades y por ello debe atacarse el problema de forma transversal.

“Visité varios municipios en El Salvador adonde con un enfoque integral, mediante planes municipales de prevención en dos o tres años, se logró reducir entre el 45% y el 50% la tasa de homicidios y otros tipo de crímenes”, completó Serrano Berthet.

Un ejemplo positivo para frenar las amenazas del narcotráfico y de la violencia pandilleril en América Central es la Iniciativa de Seguridad Regional para América Central (CARSI), apoyada por el gobierno de Estados Unidos.

CARSI apoya programas para la prevención de la violencia y aplicación de la ley en colaboración con municipios, policías comunitarias, jóvenes en situación de riesgo y tribunales de justicia penal.

Un ejemplo de esto es el programa “A Ganar”, ejecutado desde el año pasado en Honduras y otros 16 países de América Latina, que utiliza los principios del fútbol y otros deportes para capacitar a jóvenes en riesgo entre 16 y 24 años para insertarse al mercado laboral.

A través del deporte, “A Ganar” ayuda a adquirir experiencia de trabajo en el mercado mediante el desarrollo de seis habilidades básicas: trabajo en equipo, comunicación, enfoque en resultados, disciplina, respeto y superación personal.

Hasta la fecha, a través de CARSI se han desarrollado 61 proyectos para ayudar a los jóvenes vulnerables en los países del Triángulo Norte (Honduras, Guatemala y El Salvador) y Panamá.

estudiantes

En El Salvador, 224.944 estudiantes se encuentran en grave riesgo de abandono escolar, según UNICEF. Silvia Alvarado, de 10 años, camina a la escuela en el pueblo de Metalío en la ciudad de Acajutla, a 50 km al oeste de San Salvador. (José Cabezas/AFP)

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