#2: ¿una mente negativa para una vida positiva?

Muchas veces no somos conscientes del poder que ejercen los pensamientos negativos en nuestras acciones. Queremos hacer las cosas bien, sentirnos orgullosos de nosotros mismos por conseguir las metas que ansiamos. Pero ante las dificultades, imágenes negativas asaltan nuestra mente, “infectando” todos nuestros buenos propósitos de energía nociva.

“No podré hacerlo”

“Va a ser muy difícil”

“No sirvo para esto"

Son solo ejemplos de cómo nos auto-imponemos límites. Todos nuestros buenos propósitos se ven enturbiados y empezamos a dudar de si seguir adelante o bien dejarlo, y mantenernos tal y como estamos.

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A pesar de que aquello que pensamos y aquello que somos son dos cosas distintas (por tener pensamientos negativos no somos malas personas, o inútiles, o cobardes) sí existe una relación. Aquello que pensamos durante mucho tiempo se convierte en nuestro mantra, y actuamos en consecuencia. No nos lanzamos a por nuevas aventuras, no nos abrimos a las personas, no disfrutamos con las pequeñas cosas… en definitiva, no vivimos.

He leído en muchas ocasiones que la mente se puede educar, y así lo creo. Es cuestión de hábitos, de enseñar a nuestro cerebro que existen dos maneras de ver las cosas y que la positiva es la que más nos aportará y nos permitirá ser más felices o, al menos, vivir con menos preocupaciones. Más adelante hablaré de este tema en profundidad y del enfoque que dan varios autores, como Andrew Weil (uno de los exponentes de la medicina integrativa más famosos).

Conseguir este patrón de pensamiento no es tarea fácil, yo soy la primera persona que lo reconoce. En muchas ocasiones, dar un paso adelante viene seguido de dos hacia atrás. Pero es la constancia la que asegura el éxito, así como la satisfacción al sacar una conclusión positiva de algo en principio negativo, y sentir ese peso encima nuestro evaporarse.

Ahora más que nunca, en tiempos de cambios (buscados o no) hay que educar a nuestra pequeña voz interior. Hay que ver la lección positiva de los malos momentos; la manera en que podemos superar obstáculos; las cosas buenas que nos aporta el cambio; y sobre todo, comprender que sin todo esto, no crecemos.

Los cambios, acompañados de positivismo, nos hacen crecer y mejorar.

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4 comentarios

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papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat29 d diciembre d 2014 a las 10:42 (UTC)
Te deseo toda la felicidad pata el 2015.
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat23 d octubre d 2014 a las 20:12 (UTC)
Insisto, porque ya he dado mi opinión en otras ocasiones sobre este tema, que veo muy bien que aceptemos los cambios y nos apoyemos en ellos para crecer y progresar, PERO LO QUE NO VEO BIEN ES QUE AL ACEPTAR EL PROGRESO, DESTERREMOS LOS VALORES QUE NOS TRANSMITIERON NUESTROS ANCESTROS YA QUE NO SON INCOMPATIBLES CON NUESTRO CRECIMIENTO.
Perfil
Amanda Blázquez7 d octubre d 2013 a las 09:32 (UTC)
Muy buen artículo
allfons.ru-2198
Verónica Oliva7 d octubre d 2013 a las 08:08 (UTC)
Estoy de acuerdo! :)

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