Amar Más y Amar Mejor

Ensayo elaborado en base a la conferencia "Amar más y amar mejor" de Juan Nepomuceno López Padilla en el Instituto Cumbres-Dodwin, Mérida, Yuc. Foto: http://congresotransforma.blogspot.mx/2009/03/juan-nepomuceno-lopez-padilla.html

Hoy en día, las personas parecen robots. Todo se hace mecánicamente, pareciera que tenemos un chip de programación como las computadoras o los celulares: si das click al botón derecho aparecerá el menú, si das click al botón izquierdo aparecerá la cámara. Y así transcurre nuestra vida, nuestros días, sin que nos demos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor, sin que nos importen las desgracias de los demás, sin que nos importe el sufrimiento del mundo.

Y lo peor, es que no es sólo el mundo a quien hacemos a un lado para poder pasar como Robotina para limpiar la casa, son nuestros amigos, nuestros familiares, nuestra propia familia, el esposo o la esposa, los hijos; en nuestro caso nuestros papás, nuestros hermanos, si es que los tenemos o nos falta alguno. Todos los días la misma rutina, sin preguntar ¿cómo estás?, ¿cómo te fue en tu día?, ¿puedo ayudarte en algo?

Desgraciadamente amar se ha convertido en una simple palabra como muchas otras, que repetimos en los mensajes de texto, en el whatsap o en las redes sociales. Ya no tiene significado, ya ha perdido su sentido. Incluso, después de desayunar y de arreglarnos decimos “nos vemos má, te amo”. ¿Realmente lo sentimos?, ni siquiera un beso. Y en cuanto a la frase, la decimos por decir, ¿realmente amo a mamá?.... ¿realmente me preocupo por ella?, ¿realmente busco hacerla feliz?.... Cualquiera pudiera decir “claro que me importa, si cuando chocó yo estuve allí apoyándola, o cuando se enfermó, fui yo quien paso las noches con ella en el hospital”; ajá y después ¿qué? ¿Mamá vivió sólo esos días?, ¿sólo existió esos momentos?, ¿los demás fue invisible? Mientras yo me iba de fiesta y ella se quedaba encerrada en casa cada fin de semana, o me fui de viaje con las amigas en lugar de planear un paseo familiar; y eso no sólo con mamá, tal vez con papá, con mi hermano y hasta con el novio. El amor no sólo se reduce a las cosas materiales. ¿Realmente paso tiempo de calidad con mi familia?

Son cuestionamientos que sólo llegamos a hacer cuando la personita que tanto apreciamos se nos va de este mundo.

Debe de intentarse ese acercamiento que conlleva a un amor de calidad. La gente tiene miedo de amar, porque cree que no será correspondido y solo perderá el tiempo. Y luego dicen que los españoles quieren casarse con las mexicanas porque éstas creen en el matrimonio y en la familia. No importa la nacionalidad. El mundo está perdiendo el amor, el respeto; se ha vuelto egoísta. Matan a los animales por matar, queman árboles, construyen cerca del mar deteriorando las playas, los arrecifes; construyen en las montañas y después no quieren afrontar las consecuencias.

Y ese mismo egoísmo se transmite a los hijos. Y estos se vuelven fríos e insensibles contra la naturaleza, contra la sociedad y contra su propia familia. Y todo esto sucede porque no existe esa confianza entre papas e hijos.

 Hay que educar a los hijos afectivamente, compartir tiempo con ellos, salir juntos, buscar esa confianza que permita que haya confidencias que a la vez den paso al amor filial verdadero y honesto, porque aunque suene feo, hay personas que no llegan a amar de verdad a los padres y los ven como meros medios para conseguir salir adelante, hasta que tiene los medios suficientes para irse y alejarse de ellos.

Y así es cuando el mundo se convierte en un pañuelo, que alberga círculos viciosos y cadenas que propagan sentimientos y actitudes; porque es por la falta de amor que las relaciones de pareja pierden sentido. Ya no se busca la formación de la familia si no satisfacer una necesidad pasajera. Y eso acarrea serios problemas que afectan tanto física como emocionalmente a las personas. Y así como otros individuos moldean la forma de ser de un ser humano, así pueden afectar las relaciones personales que se dan  después de la experiencia en pareja.

Y debido a géneros, para la mujer el amor es todo, los hombres nunca piensan en nada. La mujer relaciona todo y cuando liga un hecho a algo afectivo nunca lo olvida. Dicen que en cada mujer hay un hombre y en cada hombre hay una mujer. Pues bien, se debe dejar salir esos sentimientos femeninos para analizar las situaciones de la vida diaria y hacer actos de voluntad que demuestren el amor que llevamos dentro. Una persona vale por lo que ama y si da amor, todo su entorno se transforma y surge algo bello, el mismo paraíso si se lo propone.

Pero también hay que dejarse querer. Sólo de una bella amistad pueden surgir lazos que unen ideas y que transforman al mundo. Pero todo empieza por nosotros mismos. Nadie va a hacer las cosas por ti. La decisión de luchar y lograr un objetivo puede surgir de cualquiera, pero llevar a cabo el plan sólo puede ser acción de una persona, una persona que inicie el movimiento que revolucione la percepción de las personas. Si hace 50 años las abuelitas pensaban que el sexo era malo, es porque era su forma de amar y proteger a sus descendientes. De la misma manera pueden surgir corrientes de ideas que enseñen a amar más, a amar mejor, porque el amor es la fuerza que mueve al mundo, como la fuerza de gravedad que controla el universo.

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1 comentario

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papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat26 d octubre d 2014 a las 14:07 (UTC)
Totalmente de acuerdo.

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