¿Qué nos distingue como puertorriqueños?

            Comenzaré éste escrito definiendo la palabra cultura. Según el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española, cultura es un conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época o grupo social.

            Continuamos enunciando las culturas de Puerto Rico y nuestras influencias, sus orígenes y sus consecuencias. Empecemos por el principio: España, gracias a Cristobal Colón, se convirtió en la súper potencia mundial ya que descubrió o re descubrió América. Porque América ya estaba descubierta, ya que como todos sabemos estaba poblada y habitada por seres humanos a los que se les llamó indios. Y en América, se encuentra Puerto Rico, una pequeña isla situada en el Mar Caribe.

            Aquí ya nos vemos frente a una nueva cultura y poderosa influencia, que nos legó desde el idioma hasta la religión, desde nuevas plantas hasta nuevos animales, por lo tanto nuevos alimentos. Según se cuenta, los indios creían que los españoles eran dioses, los indios eran politeístas y eso hizo mas fácil para los españoles la colonización, y una rápida adopción de creencias y costumbres en nuestra Isla. En fin, con España tuvimos hasta un nuevo nombre para la Isla ya que como sabemos Puerto Rico no se llamaba así sino que tenía por nombre Boriken, luego Juan Ponce de León, primer gobernador de Puerto Rico fue el que bautizó a la Isla con el nombre de Puerto Rico.

            Al principio todo era extraño ya que adquirimos un nuevo idioma, y una nueva religión. Todos los historiadores recalcan que vinieron varios sacerdotes a evangelizar a los indios. Con los españoles no sólo había arribado a nuestras playas la influencia de un país sino del continente Europeo entero ya que España habia adoptado algunas costumbres de otros países. En Puerto Rico, siglos después, muchos todavía admiramos el legado de los bellos fuertes que adornan la entrada de la Bahía de San Juan, construídos bajo la soberanía española.

            Un siglo después, España se ve forzada a traer a los africanos como mano de obra. Estos, aunque en cadenas y sin derecho alguno a la libertad venían con otra cultura, otro idioma, otra religión, bailes e interesantes rituales. Es en ese entonces, que empezó la gran mezcla de razas: españoles con indios, españoles con africanos, indios con africanos. Tres culturas distintas en esta islita, tres idiomas y tres religiones. Así, se inicia el gran trío cultural de Puerto Rico en los siglos XVI y XVII a consecuencia de las tres razas que vivieron en Puerto Rico. Pero éste es el inicio de un largo rosario de influencias.

            España ya estaba asentada en Puerto Rico. Ya teníamos nombre para la isla, escudo, himno nacional, y revolucionario, bandera y otros símbolos patrios, cuando llegaron los Estados Unidos a distorsionar todo lo que ya estaba establecido. Suspiros para unos, lágrimas para otros, mientras el pueblo observaba como descendía lentamente aquella bandera española, que había estado enclavada en nuestra tierra durante siglos. Descendía con la cálida brisa tropical y subía aquella extraña y desconocida bandera norteamericana quienes todos veían ascender con incertidumbre.

            Aquí comienza otra parte de la historia; un nuevo comienzo, un nuevo estilo de gobierno y una nueva cultura foránea. No había comunicación posible con aquellos sargentos y comandantes que marchaban por toda la Isla diciendo palabras que nadie entendía. Pero aun así nosotros, los puertorriqueños nos hemos mantenido firmes y aún seguimos manteniendo nuestra lengua: el Español. Nos resistimos a aceptar una lengua tan diferente a la nuestra. Así, `surfeamos', `hangueamos', `badtripeamos', etc… Por esto somos estudiados por todas las prestigiosas escuelas lingüísticas del mundo.

            Cien años de bombardeo y un idioma que se niega a morir en nuestro corazón. Por ésto y mucho más, España otorgó el premio Príncipe de Asturias a todos los ciudadanos puertorriqueños, premio que nosotros aceptamos orgullosos porque aunque estemos asociados con Estados Unidos seguimos siendo puertorriqueños y nuestro idioma es el Español.

            Como puertorriqueños y seres humanos que somos, todos tenemos responsabilidades. Al asistir a la escuela, desde pequeños nos enseñan los dos idiomas; el español y el inglés. En la literatura estudiamos todos los movimientos literarios desde el Clásico que empieza en Grecia y Roma, la Edad Media, el Renacimiento, el Barroco, el Neoclacisismo que termina con la Revolución Francesa, el Romanticismo, el Realismo y Naturalismo que se dan juntamente, hasta la Generación del 98, movimiento privativo de España, la Generación del 36, entre otros. Como podemos apreciar, estos son solo algunos de los movimientos estudiados en la clase de Español. Claro que nuestra literatura aún copiaba las fórmulas españolas y europeas. Poco a poco, América fue adquiriendo un modo de expresión propia y con el surgimiento del Modernismo empieza nuestro Gran Siglo Literario; un siglo de marfil, princesas y joyas preciosas, demostrados en hermosas poesías ya que además de caracterizarse por ser el primer movimiento creado en América, también es el que desentierra la poesía del olvido. Ya en el siglo XX Puerto Rico fue capaz de tener una literatura con claras señas de identidad propia, como nuestro poeta modernista Luis Llorens Torres, Julia de Burgos, el creador de la poesía afroantillana Luis Palés Matos, el tenor Matos Paoli y Juan Antonio Corretjer, entre otros. En la segunda mitad del siglo en tierras hispanoamericanas surge el “Boom” Hispanoamericano y junto con Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, José Lezama Lima y Alejo Carpentier. Puerto Rico también dice presente en la narrativa con narradores de la talla de Luis A. Rafael Sánchez, Rosario Ferré, Edgardo Rodríguez Juliá, Magalis García Ramís, Ana Lydia Vega, entre otros.

            Todos estos escritores con un estilo propio exponen en sus relatos la rica diversidad cultural del pueblo puertorriqueño. Tampoco podemos olvidar las lecturas en la escuela de obras del Inglés de William Shakespeare, Scott Fitzgerald, Walt Whitman, Arthur Miller, Tennessee Williams, William Faulkner, entre otros. A esto podemos añadirle, como parte de nuestra educación, las clases de historia y geografía en las cuales estudiamos todos los rincones del mundo, desde las olvidadas civilizaciones orientales hasta la historia de Estados Unidos contemporánea. Consideramos trágico que en nuestro currículo solamente se le dedique una clase a la historia de Puerto Rico y no sea obligatoria una clase de historia latinoamericana. Como notamos, nuestra educación comprende extensamente el pasado, pero desconoce de interpretación a nuestro presente histórico. ¿Será por lo complicado que resulta definirlo?

            Para seguir continuando con ésta historia de los que nos define como Puertorriqueños, no podemos dejar a nuestros vecinos de las Antillas Mayores; a Cuba, Haití y a Républica Dominicana, quienes también han venido y se han quedado a convivir en la Isla. Esto es lo que José L. González llamaría, si hubiera acabado de escribir su último capítulo del ensayo, “El país de los cuatro pisos”, antes de morir: “el quinto piso de la cultura puertorriqueña”. ¿Qué vinieron a hacer los cubanos aquí? La respuesta es sencilla; vinieron escapando del régimen de Fidel Castro. Continuando con los que escapan de su país para mejorar, no podemos dejar a los dominicanos que vienen buscando superación y una mejor vida. De los dominicanos, también tenemos un poco, ¿cómo no tenerlo? ya que además de tenerlos como vecinos también somos un poco parecidos en eso de la cultura. No es que seamos iguales, pero si tenemos varias cosas en común ya que al igual que nosotros, ellos fueron colonizados por España en el pasado. En fin, esa es otra cultura que no puedo dejar de incluir en mi lista.

            Lo importante de ésto es que como resultado, nosotros los puertorriqueños sabemos de todo un poco, porque adoptamos en nuestra cultura un poquito de cada país. Debido a nuestra geografía y nuestros antepasados históricos, esto nos favorece, en el sentido de que tenemos dos idiomas, dos banderas, y hasta dos ciudadanías; una americana, que es la que está en nuestro pasaporte y documentos legales, y la puertorriqueña, que es la que llevamos en nuestro espíritu, alma y corazón. En nuestra Isla hay una rica mezcla de razas y de religiones, porque aunque no se crea, si bien son pocos en Puerto Rico, también se practica hasta el Budismo, religión predominante en China. Por último, quiero mencionar a los japoneses, que nos traen su deliciosa comida y toda su maravillosa tecnología y al unirse comercialmente con Estados Unidos todos los días crean algo distinto y ya no sabemos ni en qué mundo estamos viviendo.

            Algo importante es que no solo tenemos la diversidad en las culturas. No solo es el idioma o una religión; también son costumbres, tradiciones, comida, perfumes, moda, zapatos, revistas, y hasta autos de todo el mundo. Nuestro idioma se enriquece con palabras tales como “gourmet” o “executive”, que son francesas y americanas, respectivamente. Todo esto proviene de distintos países, por lo tanto distintas culturas.

            En esta guerra de ideas y culturas concluyo que Puerto Rico es un país multi-cultural, ya que desde pequeños nos enseñan desde las primeras raíces que han pasado por nuestra Isla hasta las de hoy en día y las que seguirán surgiendo. Somos un país con diversas culturas porque nuestra condición geográfica e histórica lo ha permitido. Somos un país cultural porque sabemos adoptar y escoger nuestras costumbres, nuestras tradiciones y aún mantenemos las de los países que nos han colonizado y gobernado.

            El puertorriqueño lleva con orgullo sus raíces múltiples y las ha sabido conjugar para crear una esencia única. Somos un pueblo que sabe convivir con otros y aceptar a otros. 

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