2012 fue el año del espectador cabreado

Artículo publicado en 2012, unos días antes de la primera demostración del Convenio R.A.

2012 está siendo el Año del Espectador Cabreado. Millones de personas contemplamos entre perplejos e indignados, los problemas ajenos y los propios, los que surgen cada día,  los que vienen de atrás, y los que se avecinan.

El paro, no vender, los desahucios, las subidas de impuestos, los recortes, la corrupción, la pobreza y tantos y tantos problemas que están en boca de todos, conforman el Desvarío Nuestro de cada día.

Como es lógico y humano, cada uno practica su sálvese quien pueda particular, reformando el local, haciendo ofertas, preparando curriculums o rellenando formularios de ayudas. Millones de conflictos de intereses. Mini-partidos donde ganan los de siempre y pierden los de costumbre. Unos no venden y como no venden despiden, o solicitan un ERE. Los que no trabajan y no compran,  se convierten en culpables de que aquellos no vendan, a estos les devuelvan letras o no cobren, y los de más allá se carguen de activos tóxicos o se queden sin casa. Al otro lado del mismo platillo de la balanza, tenemos a un Estado incapaz de atender tanto desaguisado y tanto gasto. Empecinado en aplicar las medidas de siempre a los nuevos problemas. Contrayendo cuando se necesita expandir y tirando de tarjeta con números rojos en el banco. Cada reivindicación, por justa que sea supone un “no” de antemano, Cada ayuda concedida a regañadientes implica ahondar un poco más el pozo de la Deuda, mientras tenemos cada vez menos  tierra para taparlo.

Toda la deuda es odiosa. Toda. Pero mucho más odioso es este intento de conversión masiva al fundamentalismo  deudo-centrista que predican los misioneros del mundo. Vamos a resolver el problema de la Deuda con más deuda y a pagarla en cómodas mensualidades  con paro, recortes, impuestos, ajustes, deberes, pérdida de derechos y rescates. Con austeridad por fin seremos competitivos y estaremos por debajo de nuestras posibilidades. Hay que bajar los precios y los salarios, alargar las jubilaciones y contener el gasto. No importa de qué tengamos que privarnos.

Al espectador medio de esta función de circo que vivimos, le preocupan otras cosas. Sus cosas: Que por ser funcionario, le hayan bajado el sueldo, no tenga trabajo, no venda, el inquilino hace un año que no le paga o le faltan 247 euros para la letra del piso. La reacción inmediata es buscar a quien echarle la culpa. La Ley del Suelo, la burbuja inmobiliaria, el Gobierno actual, el anterior o el otro. Los sueldos de los políticos, la corrupción, la Banca. Entonces nos pesa a todos como una losa la frase de siempre:

No hay dinero y esto está cada vez peor.

 

entresidcra

Hace poco más de un año y de casualidad, di con una alternativa: lo que para mí supone una nueva manera de tratar “el problema”. Una solución relativamente sencilla, que sin embargo enseguida se topó con mucha más oposición de la prevista.

El primer escollo surge por el concepto de “problema” que tiene cada uno y la solución que se aporta. He aquí algunos ejemplos de “el problema, o Mi problema”:

  • Yo no vendo. El estado no me ayuda, no me protege de la competencia, los costes salariales son muy altos.
  • No tengo trabajo. Hay mucho recomendado, no hay oposiciones. Los sueldos son muy bajos y el empleo precario.
  • No tengo dinero, la Banca cerró el grifo. No consigo financiación.
  • No recibo ayudas, no se investiga la enfermedad de mi hijo.
  • La lista podría ser interminable. Si añadimos qué pasó, porqué cómo y quién tiene la culpa, desembocamos en la tremenda espiral negativa de nuestros días.

Era necesario simplificar al máximo y entender que lo que llamamos el problema particular, no es más que uno de los millones de maneras en que se manifiesta el problema de todos. ¿Cuál es el problema de todos?:

-Que no tenemos ingresos

Lo primero que se escucha después de semejante frase es:

Pues menudo descubrimiento.

Para que acto seguido, cada uno vuelva a su No vendo, no tengo trabajo, no me ayudan o me faltan 247 euros para la letra del piso. Y si por casualidad nos toca la lotería, vendemos algo, o nos sale un trabajillo, entonces nos olvidamos del problema por una temporada. Hemos resuelto el nuestro, aunque el de todos siga ahí, para más tarde o más temprano ocasionar otros.

Mi propuesta, el Convenio de Reactivación Acelerada, no se anda por las ramas de los problemas particulares y va a la raíz del problema de todos, que como vimos es:

Que no tenemos ingresos

Y por no tener ingresos, todos (el Estado y nosotros) tenemos deuda, y por no tener ingresos, no podemos pagarla, y para intentar pagarla, el Estado busca ingresos, en más impuestos, más recortes y más deuda. Entonces nos cabreamos,  buscamos culpables y cada uno reclama lo suyo, olvidándonos que el problema es de todos. Cada euro que conseguimos colocando deuda o con un rescate supone privarnos  de más recursos y más derechos. Cada vez valemos menos, tenemos menos y debemos más. Eso que tanto nos preocupa, es una consecuencia del problema de todos:

Que no tenemos ingresos.

Están jugando al Monopoly con nosotros, mientras movemos ficha, cuando la movemos, en el tablero de la Oca. Pero claro, es todo tan complicado y no tenemos ingresos, que preferimos seguir saltando de oca en oca, buscando desesperadamente alguien que nos preste, que nos ayude, que nos rescate. Las hipotecas no se pagan con otra más grande o a más años, se pagan con un trabajo y un sueldo.

Y eso precisamente es un Convenio de Reactivación Acelerada:

Los ingresos que necesitamos.

Pero ¿cómo, si no tenemos dinero y nadie nos lo presta si no es con un rescate? Automáticamente saltan a la palestra, los políticos, los banqueros, la corrupción, la deuda odiosa, la ilegítima, y otra vez por las ramas, todo bien aliñado con lo que hicieron  Madrid y Barça.

El Sur de Lugo es la ficha tropecientosmil de este terrible efecto dominó que estamos viviendo. El Puerto Seco no termina de venir, a los empresarios les tocó pagar el alumbrado navideño. La depresión económica, y la otra, nos rodean. Cementos Cosmos se cuestiona la continuidad; Tablicia está a punto de ser liquidada, Cemar Alimentación está como suele decirse, a punto de caramelo, y decenas de empresas de Galicia y todo el país, se las ven y se las desean para sobrevivir. Los medios informativos se cargan de noticias negras por todas partes. Esto está muy mal. No sé donde vamos a ir a parar. Si es que no hay dinero…

Pero tranquilos que con las movilizaciones, los cortes de carreteras y pasando frío en una explanada o delante de algún banco, asunto arreglado. Sabemos que no. Que desde el 15-M de hace unos años, ni las subidas de impuestos, ni los recortes, ni las ayudas, ni los ajustes, deberes y rescates han servido para nada. Tampoco las indignaciones, las huchas, los festivales solidarios, los lacitos y los pins. Para echar más leña, y seguir sin conseguir nada, prolifera la información detallada de nóminas prebendas, chalets, vidas privadas y embutidos varios. Nos quejamos de que en lo que va de año varios cientos de miles de millones de euros se fueron del país. Pero si fueran nuestros ¿los dejaríamos aquí?. Seguro que no.

El sur de Lugo, Lugo entero, Galicia y toda España necesitan lo mismo: INGRESOS

Pero no los ingresos procedentes de una ayuda millonaria(rescate) que tendríamos que pagar, ni de una enorme hucha que nos dejaría un poco peor a todos. Necesitamos ingresos que vengan de reactivar la economía, de aumentar los ingresos de todos. Con esos ingresos las empresas tendrían beneficios, con los que invertir y crear empleo. Ese empleo aumentaría los ingresos y capacidad de consumo de las familias. El Estado tendría nuevos ingresos de más impuestos y cuotas de la S.Social, y al mismo tiempo menos gastos en ayudas subvenciones y subsidios. Con más liquidez, podría dejar de recortar, no necesitaría subir impuestos, y sería capaz de dejar de endeudarse, emprendiendo nuevos proyectos, suprimidos y recortados. Estaría aplicando un Convenio R.A. que después de tantas cosas buenas nos reportaría a todos el 5% del PIB. La nada despreciable cifra de 55.000.000.000 al año. A modo de ejemplo el mismo proceso aplicado en EEUU, supondría crear millones de empleos y la friolera de 0.75 Billones de dólares.

Seria una buena idea para tod@s poner en practica en Lugo, la célebre frase de Einstein:  Dar ejemplo, no es la principal manera de influir sobre los demás;

es la única manera.

Tenemos una oportunidad única de convertir el Sur de Lugo en el epicentro de un nuevo terremoto económico que nos colmará de cosas buenas sin tener que gastar o perder un céntimo. Ahora es el momento de aprovecharla aplicando el Convenio R.A.

Información en Youtube:

http://www.youtube.com/watch?v=Lo6TtgUvlD8

http://www.youtube.com/watch?v=WhnP9IzPY7M

 

 

DEFINICIÓN

  • El convenio de reactivación acelerada, en adelante CRA, es un proceso que basado en el beneficio común, y en el escrupuloso respeto de todas las leyes nacionales e internacionales. Reactiva la economía y crea empleo, sin necesidad de inversiones, recortes, más impuestos, ayudas o rescates. El CRA aumenta el PIB, y pone freno la dependencia exterior y a la financiación basada en la Deuda.

OBJETIVOS

Parar la Deuda, generar ingresos, aumentar el empleo, el consumo, el poder adquisitivo sin inflación, así como la liquidez de los españoles y por ende, la del Estado

DESARROLLO

  • En el CRA, los profesionales y empresas ponen a la venta sus productos a los mismos precios de siempre, mientras apartan un 5% del PVP(la cuota del CRA, CCRA) que según sectores podría ser menor. Si se aplicara a todas las ventas, supondría unos 53.000 M€ al año, casi 150M diarios. Si como es previsible aumentara el PIB, las cuotas del CRA también lo harían en la misma proporción.
  • Esto no supondría una pérdida para las empresas, sino que el beneficio aumenta porque los costes de venta son menores. Por ejemplo, una tienda que vende 200 euros y tiene 100 euros fijos de gastos, más lo costes invisibles de no vender. Si pasa a 600 euros de ventas, tendría los 100 fijos más 30 de CRA, más los ahora beneficios invisibles. Pasaría de ganar 100 a ganar 470, y no le “costó” nada porque si no vende, no paga, y sin embargo la luz o la publicidad se pagan venda o no. En el CRA el gasto sólo se paga si produce beneficio y después, nunca antes.
  • En la primera fase del CRA, las ventas incrementan el PIB y los beneficios de las empresas, los consumidores, el Estado y el país en general.

BENEFICIOS

  • Para las empresas: Aumentan las ventas, ingresos y beneficios. Tienen más liquidez y pueden crear empleo e invertir. También desgravar Mejoran su imagen. Entienden que con el CRA, el fraude es absurdo. Especular también.
  • Para los consumidores: reciben toda una serie de beneficios indirectos con los mismos precios o mejores. La incorporación de nuevos consumidores  por la creación de empleo, aumenta los ingresos y el bienestar de todos. Podrán consumir más, recuperar derechos y como nadie quita a nadie, cuanto mejor estén unos mejor están los otros. La rueda del CRA empieza a girar, cuanto más vendo más beneficio a otros, cuanto más beneficio a otros más vendo.
  • Para el Estado: Tiene más liquidez, el mercado (no los Mercados)le está pagando algunos gastos y ahorrándole otros. La creación de empleo rebaja los gastos por subsidios y ayudas. Aumenta los ingresos fiscales por las ventas y el consumo, así como las cuotas a la Seguridad Social. Puede acometer nuevos gastos suprimidos o recortados. Bajar impuestos en lugar de subirlos. Descongelar sueldos y pagas. Empezar a invertir. El CRA lo beneficia y las cuotas de CRA (CCRA) también. De cara al exterior la nueva situación de liquidez, aumento del PIB y la riqueza nacional, ponen freno a la Deuda. Ya no necesitamos financiarnos, ni depender de la Prima de Riesgo, las notas de las agencias, ni la confianza de los Mercados. Los beneficios obtenidos no se los debemos ni tenemos que devolvérselos, a nadie. No hay acreedor para el CRA. Ni ajustes, ni deberes ni rescates. Ya no necesitamos ni la confianza ni el dinero de nadie. Y mucho menos los consejos.

OTROS BENEFICIARIOS

  •  Los beneficios del CRA son numerosos, mientras los inconvenientes pocos y difíciles de encontrar. La economía se reactiva, los costes que habitualmente se iban por las alcantarillas se reinyectan en forma dosis de liquidez y bienestar en los puntos que más lo necesitan. El CRA no es un proceso de refinanciación, con plazos, intereses, gastos de demora y embargos. Es la aplicación práctica de la frase de José López Pombo, cuando decía “Los consejos en efectivo”. El beneficio común canaliza la fuente inagotable del egoísmo humano de manera que nos permite pasar del “cuanto más te quite más tendré yo” al “cuanto más te dé, más tendremos todos”.
  • El CRA no tiene oposición. Es la demostración evidente de que hay para todos. Que siempre hubo. Los problemas a los que nos enfrentamos a partir de ahora son mucho más sencillos de resolver que los precedentes. Antes no teníamos dinero, (más bien no sabíamos dónde estaba) ahora debemos preocuparnos de qué hacer con él, como administrarlo; que leyes y reglamentos crear. Posiblemente haya que modificar la Constitución y ojalá “cralizar” otros aspectos de nuestra vida, económica, política y social, bajo el principio de que “Los mejores negocios son aquellos que benefician a todos, lo demás una castaña”.
  • Nos enfrentamos al reto de la puesta en marcha del CRA. Para ello es necesario antes, que se conozca, que los medios informativos informen;  que se estudien detenidamente sus posibilidades, pros y contras. Será necesaria la creación de una entidad que gestione controle y administre los nuevos ingresos en forma de Banco Público o Ministerio de Eficiencia. También una red nacional de oficinas, destinadas a exprimir las posibilidades de cada provincia, y en definitiva del país, que serían sumamente buenas para todos y malas para especuladores, corruptos y manilargos.
  • Desde el punto de vista económico, el CRA tiene enormes posibilidades de estudio y análisis. Supone una verdadera revolución de la vida económica, y la otra. Enriquecer países o continentes a base de empobrecer a otros no tiene mérito. Usar la materia gris para masacrar al vecino, menos aún, sobre todo si todos podemos estar bien sin necesidad de lucha para quitar, ni luchar para recuperar lo perdido. En fin señores Mercados, las deudas no son buenas y ahora van a saberlo mejor que nunca.
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