El Tratado de Utrecht o cuando la Historia pasó por Hospitalet

L'Hospitalet de Llobregat, como ciudad satélite de Barcelona, ha crecido desmesuradamente en los últimos años, pasando en un siglo de ser un pueblecito agrícola hasta prácticamente ocupar todo su término municipal. Este endiablado crecimiento en tan poco tiempo ha provocado que Hospitalet se haya transformado en una gran ciudad, pero con muy poca historia en su haber, y si preguntamos a cualquier hospitalense, a parte de las historias del día a día en un suburbio trabajador, pocos acontecimientos históricos que hayan sido caudales van a poder contar. Sin embargo, si buscamos un poco algo sacamos  y, por ejemplo, nos encontramos con que, en la calle Xipreret de L'Hospitalet -en pleno centro histórico-, se firmó uno de los tratados que más ha afectado toda la geopolítica europea de los últimos siglos, el Tratado de Utrecht.

En 1713, la Guerra de Sucesión a la corona española estaba dando sus últimos coletazos. Los borbones y los Austria habían convertido el territorio español en un campo de batalla donde Castilla defendía al aspirante borbónico y donde Aragón defendía la causa austracista. Por su parte, Francia apoyaba a los borbones (cuestión de familia) e Inglaterra y Portugal ayudaban a los Austrias para evitar la formación de un bloque franco-hispano que decantara gravemente el equilibrio de fuerzas en Europa. No obstante, cuando el archiduque Carlos de Austria se encontró, sin buscarlo, sentado en el trono del Sacro Imperio Germánico, todo cambió.

Ante esa situación, los austrias dejaron de interesarse por la corona española, y los ingleses dejaron de interesarse por apoyar a los austrias debido a que no había ganas de reeditar el macro-imperio de Carlos I, o lo que es lo mismo, que tantos los unos como los otros abandonaron a su suerte la resistencia antiborbónica de la antigua Corona de Aragón. Estos territorios se enrocaron aún más en sus tesis, habida cuenta la merienda de negros que se avecinaba para las tropas de Felipe V si estos vencían, y que después se confirmó como tal.

Al cambiar tanto los objetivos de los diversos contendientes, el armisticio entre todas las partes era obligado y comenzó un intercambio de cromos en la cual la peor parada -como siempre- fue España, debido a la obsesión de Felipe V por ser reconocido como rey de España por la comunidad internacional, no dudando en desprenderse de Gibraltar, Menorca, Cerdeña, Sicilia y Flandes (curiosamente, casi todos territorios de la rebelde Corona de Aragón) para conseguirlo.

En esta tesitura, el 22 de junio de 1713 y a espaldas de los resistentes catalano-aragoneses, se reunieron en Hospitalet el Conde de Königsegg  y el general Ceba Grimaldi, representantes del ahora emperador Carlos VI y de Felipe V respectivamente, para consensuar los términos de evacuación de las tropas austracistas de los territorios rebeldes de Aragón, en lo que se dio a llamar "Convenio de Hospitalet" dentro de los Tratados de Paz de Utrecht. Con este convenio, llegaron al acuerdo de que no iban a tirar ni un tiro entre ellos, y que los Austrias simplemente abandonarían las plazas fuertes que ocupaban en un plazo más o menos breve de tiempo.

La suerte de los seguidores de la causa del emperador Carlos en los territorios evacuados no importó lo más mínimo, ya que los territorios aragoneses, simplemente habían servido como campo de batalla para dirimir quien era más fuerte en Europa, en una reedición del conocido dicho africano según el cual cuando dos elefantes se pelean, la que pierde siempre es la hierba.

De esta forma, los defensores antiborbónicos se vieron totalmente traicionados y abandonados a su suerte ante la apisonadora hispano-francesa, cayendo los focos de resistencia uno tras otro al paso de las tropas de Felipe V, hasta llegar el culmen en la caída del Sitio de Barcelona el 11 de septiembre de 1714, y comenzando una represión brutal contra los perdedores la cual aún colea hoy en día.

Se ignora el sitio exacto donde se firmó el convenio de Hospitalet, pero se especula con que fuese en la Casa Espanya (sede del actual Museo de Historia de la Ciudad). Este palacete es la antigua casa solariega de estilo renacentista de la familia Llunell y se cree que fue aquí donde se encontraron ambos negociadores debido a ser ésta una de las familias más poderosas e influyentes del municipio. Para investigarlo, el ayuntamiento de l'Hospitalet convocó en 2010 una beca para estudiar este hecho histórico de gran importancia para Europa.

Tenemos tendencia  a denostar la periferia de las grandes ciudades, quitándole importancia simplemente porque la historia que se ha producido en ella no ha sido la de los grandes titulares. Sin embargo, la mayoría de las veces, la historia influyente, la que realmente marca, la encontramos en los pequeños detalles, en las cosas aparentemente sin importancia. 

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1 comentario

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papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat1 d noviembre d 2014 a las 12:56 (UTC)
Magnifico artículo, excelentemente documentado y magistralmente escrito.
Enhorabuena.

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